Capítulo VII, De la censura
Asi como la declaracion de la voluntad general se hace por medio de la ley, asi tambien la declaracion del juicio público se hace por la censura, La opinion pública es una especie de ley cuyo ministro es el censor, y este no hace mas que aplicarla á los casos particulares, á imitacion del príncipe. Lejos pues de que el tribunal del censor sea el árbitro de la opinion del pueblo, no es mas que su declarador; y luego que se aparta de ella, sus decisiones son vanas y de ningun efecto. Continue reading “Capítulo VII, De la censura”
Capítulo IX, Continuacion
Asi como la naturaleza ha señalado términos á la estatura de los hombres bien formados, fuera de los cuales solo produce gigantes ó enanos; asi tambien, para la mejor constitucion de un estado, hay ciertos límites á la estension que puede tener, á fin de que no sea ni demasiado grande para poder ser gobernado, ni demasiado pequeño para poderse sostener por sí solo. Hay en todo cuerpo político un maximum de fuerza del que no debe pasar, y del cual se aleja muchas veces á fuerza de engrandecerse. Cuanto mas se estiende el vínculo social, tanto mas se debilita; y generalmente un estado pequeño es proporcionalmente mas fuerte que uno mayor. Continue reading “Capítulo IX, Continuacion”
Capítulo VIII, Del pueblo
Asi como un arquitecto, antes de construir un edificio, observa y profundiza el suelo para ver si puede sostener su peso, asi tambien un legislador sabio no empieza por redactar leyes buenas en sí mismas, sino que examina antes si el pueblo al cual las destina está en el caso de soportarlas. Por este motivo Platon no quiso dar leyes á los Arcadios y á los Cirenios, porque sabia que estos dos pueblos eran ricos, y que no podian sufrir la igualdad: por este mismo motivo hubo en Creta buenas leyes y hombres perversos, pues el pueblo que Minos habia disciplinado era un pueblo cargado de vicios. Continue reading “Capítulo VIII, Del pueblo”