Libro IV, Capítulo I, Que la voluntad general es indestructible
Mientras que muchos hombres reunidos se consideran como un solo cuerpo, no tienen mas que una voluntad que se dirije á la comun conservacion y al bienestar general. Entonces todos los resortes del estado son vigorosos y simples, sus máximas claras y luminosas, no tiene intereses confusos ni contradictorios, el bien comun se echa de ver con evidencia en todas partes, y cualquiera que tenga buen discernimiento sabrá distinguirle. Continue reading “Libro IV, Capítulo I, Que la voluntad general es indestructible”
Capítulo XI, De la muerte del cuerpo político
Tal es la inclinacion natural é inevitable de los gobiernos mejor constituidos. Si Esparta y Roma perecieron, que estado puede esperar una eterna duracion? Si queremos fundar un establecimiento duradero, no pensemos en hacerlo eterno. Para acertar no debemos intentar lo imposible, ni lisongearnos de dar á las obras de los hombres una solidez de que no son capaces. Continue reading “Capítulo XI, De la muerte del cuerpo político”
Libro II, Capítulo I
Que la soberanía es inagenable
La primera y mas importante consecuencia de los principios hasta aqui establecidos es que solo la voluntad general puede dirigir las fuerzas del estado segun el fin de su institucion, que es el bien comun; pues si la oposicion de los intereses particulares ha hecho necesario el establecimiento de las sociedades, la conformidad de estos mismos intereses le ha hecho posible. Lo que hay de comun entre estos diferentes íntereses es lo que forma el vínculo social; y sino hubiese algun punto en el que todos los intereses estuviesen conformes, ninguna sociedad podria existir: luego la sociedad debe ser gobernada unicamente conforme á este interés comun. [32] Continue reading “Libro II, Capítulo I“